Al pasear por la glorieta de chapalita en Guadalajara, nos percatamos que los muchos pintores que ahí se reunían domingo a domingo siempre pintaban lo mismo, mes con mes, año con año que pasaba esto seguía sucediendo, lo peor es que más y más pintores aparecían, pero los cuadros eran similares. Nuestra esperanza era que en estos recorridos encontráramos algo que realmente nos inspirara a comprarlo, a invertir en el arte, algo que reflejara nuestros gustos, más representativo de nuestra generación.
Pocos eran realmente los que se arriesgaban a hacer cosas diferentes, a veces solo para explorar otras técnicas, y aunque los resultados eran profesionales: no nos movían el corazón: siempre los mismos temas... no porque lo que pinten no fuera bonito, por supuesto que nos gustaban sus cuadros: ¿pero seguir pintando manzanas año con año?, sabemos de antemano que eran temas de gusto universal (o que adornaban bien, pero el arte es más que un adorno), ¿pintaban eso por convencimiento, acaso los fruteros era la representación artística de esos pintores o de su generación? , nosotros lo dudamos, pero sabemos la razón de fondo de pintar siempre lo mismo.
Pintan eso porque es vendible, una triste realidad: una razón comercial y de bolsillo... no de corazón. Muchos, porque no saben hacer otra cosa o más bien no se quieren arriesgar a “no vender”, no era un choque generacional, no era diferencias de apreciación artística con nuestro criterio, era simplemente una moda comercial que parece regir todo el arte suburbano de hoy en día. ¿A poco nadie pintaba con temas modernos, de juventud, de fantasía, videojuegos o anime?.
Lo que más nos emocionó fue encontrar una pintura de “Jack Sparrow” de Piratas del Caribe, por supuesto la compramos y tratamos de buscar algo similar. La verdad es que seguíamos viendo “frutas” o paisajes, algunos retratos con elementos fantásticos, algunos muy bonitos e interesantes... pero algo faltaba, algo que como jugadores de videojuegos jamás encontrábamos, existiendo una ola de arte japonés del manga y el anime, ¿por qué no había algo así en el arte suburbano?, vamos hasta los graffities ya mostraban estas tendencias. Eso nos llevo a la pregunta: ¿por qué no hacerlos por nuestra cuenta?.
Buscando más a fondo encontramos mucho de lo que a nosotros nos gustaba por Internet, pero todo era realizado asistido por computadora. A lo más a lo que aspirábamos era a comprar una copia o una impresión, si querías un “original” no existía, ya que eran 100% realizadas digitalmente, lo cual a nuestros ojos era poco atractivo. ¿Será que nadie hace arte original, ya sea en cuadros al óleo, colores al pastel u otras técnicas de temas modernos como el anime o los videojuegos?.
Surgió entonces la idea de realizar cuadros al óleo con estos temas que a nosotros (y a nuestra generación completa) nos gustaban, pero el verdadero reto consistía en realizar algo con la calidad suficiente para que incluso quienes no conozcan de ellos, pudiera apreciar dichas pinturas por su arte e incluso disfrutarlas. Reto que con gusto Miriam decidió tomar. ¿te interesa su arte?.